El escritorio de Manuel Talens

Cuentos eróticos de Navidad. Tusquets Editores.

Navidades eróticas
Pilar Maurell

Cuentos eróticos de Navidad
Varios autores

Tusquets, Barcelona, 1999

206 páginas, 2.000 pesetas

Barcelona.- Los caminos del erotismo son inescrutables y en Tusquets lo saben. Es más, para demostrarlo, en enero hicieron una jugosa propuesta a una serie de autores: debían escribir un cuento erótico de Navidad. Las reglas del juego eran mínimas y el desafío suculento. 13 escritores aceptaron el reto.

El resultado es el libro Cuentos eróticos de Navidad, que se publica en la colección rosa -por el color de los volúmenes, no por el contenido- de Tusquets, La Sonrisa Vertical.

Mercedes Abad, José María Álvarez, Felipe Benítez Reyes, Javier Cercas, Abilio Estévez, Irene González Frei (pseudónimo), Andrés de Luna, Eduardo Mendicutti, Ana María Moix, Mayra Montero, Leonardo Padura, Manuel Talens y Luis Antonio de Villena son los 13 autores de otros tantos cuentos de Navidad recogidos en este volumen que a punto estuvo de llamarse Polvorones de Navidad, según los responsables de la editorial. El prólogo es de Luis García Berlanga, director de la colección.

Prohibición

Cada uno ha reflejado en su cuento lo que significa para él la Navidad y ha echado a volar su imaginación, la erótica, claro. "Cuando la Navidad se prohibió en La Habana, dejó de ser importante para algunos, y ahora no nos produce emoción. Por eso la propuesta de Tusquets para mí era un poco rara, porque la erótica de la Navidad para mí sería la erótica de cualquier tiempo", cuenta el cubano Abilio Estévez.

Y puestos a desvelar secretos, Ana María Moix confiesa que la Navidad le produce "indignación", y advierte de que su cuento "es más bien antierótico". A la anterior confesión, Eduardo Mendicutti responde guasón: "Yo reivindico la Navidad a través del sexo", y justifica su postura arrancándose con una disertación acerca de las "campanitas que uno oye, los pastorcillos y as panderetas" en momentos íntimos. "Es que si fuera en Semana Santa -advierte el autor- oiría una saeta".

Religión o transgresión

"La Navidad española está teñida de cierta religiosidad rancia, que intento transgredir en mi cuento", replica Moix. "Abilio lucha contra la Navidad que ha vivido, y yo me cargo los esquemas", dice.

Felipe Benítez Reyes, que ha estado callado hasta el momento, no aguanta más y se arranca dando la razón a Moix: "Todos alimentamos ciertos rencores hacia la Navidad", asegura burlón mientras intenta acallar el sonoro teléfono móvil que le brinca en el bolsillo. Al fin, se inicia una discusión basada en estadística pura, acerca del número de felaciones, coitos y otras variedades de prácticas sexuales que aparecen en el libro. A lo que sigue un debate sobre las posibilidades del lenguaje y las metáforas que se usan para designar lo mismo -con variedades exóticas incluidas-.

 

Tusquets reunió en su sede a 9 de los 13 autores del libro, para festejar las navidades y especialmente, la segunda edición de Cuentos eróticos de Navidad -que se publicó en noviembre-. Y a los cinco minutos de charla, los nueve se enzarzaron en una batalla dialéctica sobre las fiestas navideñas, la gastronomía, los sinónimos o "las metáforas hortofrutícolas" -en palabras de Abad- para designar según qué partes del cuerpo humano. También le tocó al lenguaje castellano, "un idioma tan duro para escribir sensaciones", según Moix, "porque ha sido una lengua muy castigada por la Inquisición". "Y lo que digo no va en brama", apostilla.

"No creo que la Navidad sea una negación del erotismo", asegura Estévez cuando Mendicutti razona que con tanta comida, cena y merendola, y tanta visita familiar uno no tiene tiempo de nada. "En esta época es todo muy lujurioso, porque la comida erotiza mucho", sigue el cubano.

Ana María Moix no lo tiene tan claro. "Eso depende de con quien comas, porque si quedas con la abuela, pues tú mismo...", asegura en tono de chanza. "Las Navidades son unas fiestas castas, a pesar de lo que diga Abilio", zanja Mendicutti. Y a partir de ahí, como la sala es pequeña, el ambiente cargado de humo y ya se respira cierto espíritu de fiesta -más que de Navidad-, la presentación se convierte en tertulia y ésta en duelo dialéctico.

Al fin, los autores acuerdan que estaría bien seguir con el legado de Cuentos eróticos de Navidad y reunirse de nuevo el próximo año para escribir relatos eróticos de Semana Santa o hasta del puente de la Constitución, que podría prolongar cierto ministro de Fomento, dicen.


El Mundo, 16 de diciembre de 1999

 

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