Vuelve Artefa
María José Obiol
La parábola de Carmen la Reina
Manuel Talens
Editorial Tusquets
Barcelona 1999
373 páginas
Fue en el año de 1992 que un lugar llamado Artefa comenzó a habitar los mapas que
dibujaban Las Alpujarras. Aquella diminuta villa proporcionó a la historia literaria un
racimo de moradores que fueron entretejiendo sagas en las que las pasiones atronaban y la
anécdota refulgía y era memoria necesaria. El artífice de Artefa, el escritor que la
imaginó para la literatura, era Manuel Talens, un autor desconocido entonces del que la
crítica se hizo algún eco (Ignacio Echevarría se ocupó del libro en las páginas de
Babelia) y al que los lectores, en un persistente de boca en boca, le fueron haciendo
hueco, aunque hubo dificultad para encontrar el libro pues éste no gozó, parece ser, de
apropiada distribución. Ahora la editorial Tusquets recupera La parábola de Carmen la
Reina, que así se llama la novela, en la que Artefa, un señorío que dice Talens
proviene del tiempo de los Reyes Católicos, nació para los mapas literarios. Y con él
vienen sus habitantes, esas sagas familiares procedentes de antiguo que entrecruzan sus
vidas y convierten el camino de unos cuantos en un destino único.
Han pasado siete años desde que se pudo hacer una primera lectura del libro y,
amortiguada la sorpresa que deparó esa revelación en la tierra Las Alpujarras en la que
el lector se felicitaba por el descubrimiento que el escritor le procuraba, hay que
ratificar que aquella novela, esta novela, La parábola de Carmen la
Reina, es tenazmente
desmesurada y muy bella. Con sus peros: esos picos de estridencia en algunas de sus
maneras o esa, a veces, rebuscada irreverencia que necesita desenvainar la lengua para
demostrar que su habitantes temen a Dios pero no lo respetan o ese resabio escatológico
que da demasiada libertad a los esfínteres. Pero a pesar de esto, el lector celebró y
celebra el texto reconociendo en Talens un escritor de pulso firme y largo aliento, de tal
modo que se disfruta con esa lectura que habla sin cesar del desatino, el desamor y la
muerte y el desasosiego y los amores desairados y las pasiones correspondidas y el
silencio y el destino. Y las historias se van tejiendo y se engarzan y todo ajusta y no se
desvanece el prurito por seguir leyendo.
Más tarde, Manuel Talens escribió Venganzas, una colección de relatos ajustados y más
sobrios y una novela Hijas de Eva, hilarante y cuidada. Pero La parábola de Carmen la
Reina sigue siendo su mejor marca. Pues permanece en quien lee Artefa y los Espinosa y los
Toledano y los Botines y los Almodóvar y los Ocaña a quienes Talens les dibujó la vida
con precisión de relojero: ahora mismo se la ajustaba y a la página siguiente era un
destino descompuesto. Y así desde el primer Espinosa que nace en 1756 hasta aquel día de
1910 en que Poncio Almodóvar levantó la escopeta y apretó el gatillo sin apuntar. Ha
vuelto a las librerías La parábola de Carmen la Reina. Así que, esta vez, no se la
pierdan.
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