Tusquets reedita La
parábola de Carmen la Reina, una novela genial del
escritor Manuel Talens
Dichas
y calamidades
Por ARANTXA BEA
La parábola de Carmen la Reina
Manuel Talens
Tusquets, Barcelona 1999
Leer a Manuel Talens es reconciliarse con
la literatura y olvidar que a veces, muchas veces, prima el índice de
ventas, el marketing, la moda, los premios literarios, la publicidad o
tantas otras vanas razones, sobre el valor artístico de un texto. Y
sucede tal reconciliación, entre otras cosas, por la estructura que
sustenta la historia, íntimamente ligada a la tradición literaria
española: una epístola para dar a conocer la verdad de las
calamidades que sucedieron en Artefa, pueblo diminuto de las
Alpujarras granadinas, cuyo narrador invita a cualquier lector «que
bien trovar supiere» a añadir y enmendar lo que desee; y
porque su inmensa parábola recuerda las grandes obras de nuestra
literatura: no de balde aparecen, perfectamente incrustados,
fragmentos literales de la General
estoria, de Alfonso X el Sabio; el Libro de Buen Amor, del
Arcipreste de Hita, o El
Quijote.
Que esta
hebra infinita que teje el mundo de Artefa como un tapiz abigarrado de
personajes míseros y alegres seadefinida como una parábola no es
gratuito: cuatro generaciones de dichas y desdichas, de hambre y de
peste, de terratenientes y curas y campesinos, panaderos, gitanos y
comerciantes son necesarias para que nazca la elegida,
Carmen
la Reina,
hija de María -Espinosa- y José -Botines-: la mujer que
organiza la lucha clandestina en Andalucía a finales del siglo pasado
y principios del siglo presente y recorre las Alpujarras con una
escuela ambulante para extender la cultura y las ideas libertarias
entre jornaleros y gentes de poco leer, poco comer y mucho quebrar el espinazo.
El
destino de todos estos personajes, que Manuel Talens construye con tal
tino que no parece que fueran de papel, sino de carne y hueso y sangre
y pellejo, aparece íntimamente ligado a los avatares históricos del
convulso siglo XIX:
la
guerra de la independencia, las Cortes de Cádiz, el absolutismo, la
revolución liberal, la primera República y la Restauración, de modo
que, por mentar un ejemplo, la batalla de Bailén contra los franceses
determina el matrimonio de Domiciano Arteaga con Cándida Obispo, así
como el destino del franchute Pierre Le Borgne, primero de la saga de
los Pedro el Tuerto que se instalan en Artefa.
Y si no sobra nadie en esta historia por la que desfilan más de
sesenta individuos con sus nombres y apellidos, qué gran acierto la
evolución de algunos de sus protagonistas: don Ramón Martínez, el
cura que sucede al viejo don Celso, toda la vida obcecado en seguir
los dictámenes de la Santa Iglesia católica, apostólica y romana,
toda la vida atormentado por sus pecados y terminar viejo, solo y
suficientemente lúcido aún como para leer la hasta entonces vedada
Poética, de Aristóteles: «Decidió proseguir en voz alta, como
para enterarse mejor, o quizás para demostrarse a sí mismo que no sólo
era capaz de romper con el sexto mandamiento, sino también con la
doctrina del miedo, y poco a poco se vio invadido por el vértigo
lujurioso que acompaña a la degustación de los frutos prohibidos.» Don
Ramón Martínez es uno, pero hay tantos: la criada Petra Almodóvar
que llega a duquesa de Artefa por obra y gracia de sus senos ingentes;
Gabriel Porra, llamado el Buitre de Granada porque así firmaba sus
artículos subversivos; Juan de Espera en Dios Montoya, el gitano de
los pulmones de pez; y su compadre, el judío de la calle de la
Colcha, y el doctor Lucas Toledano y la mismísima Carmen Botines.
Es
de agradecer que la editorial Tusquets haya recuperado esta novela
conmovedora y llena de humor que se publicó en 1992 y que ya no
podía encontrarse en las librerías. Disfruten de estas páginas,
lectores avisados, no desaprovechen esta segunda oportunidad.
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