El escritorio de Manuel Talens

 

La Parábola de Carmen la Reina. Tusquets Editores.Los cuadernos de un lector
E. Salanova

La parábola de Carmen la Reina
Manuel Talens
Cátedra-Versal
Madrid 1992


Estamos, sin duda, ante un acontecimiento literario de primer orden, acaecido en este mes de octubre de 1992, sin previo aviso, sin la previa publicación de los consabidos relatos prometedores que suelen anunciar la presencia de un narrador importante en nuestro país. Manuel Talens, natural de Granada, en cuya Universidad se licenció en Medicina. Esto es todo lo que, acerca del autor de La parábola de Carmen la Reina solapa del libro, antes de puntualizar que esta narración –que este alarde creativo, sorprendente, inusual, espléndido- constituye su primera novela.

Es, realmente, insólito tropezarse con un primer trabajo que, como en este caso, contenga tanta sabiduría, tanta carga de vida española auténtica, y que ésta cuente con tamaño talento narrativo. La vastedad del mundo de Talens –con medio centenar de personajes inolvidables- corre, como un río, por el pueblo de Artefa, un inventado enclave de las Alpujarras granadinas, y abarca un siglo de vida andaluza y española, desde la batalla de Bailén a las resonancias lugareñas de la revolución bolchevique rusa.

En 169 trancos, el narrador amplía esa rica perspectiva temporal, dilatando el discurso narrativo con anécdotas humanas, de juegos literarios, de parodias históricas y de alusiones y homenajes a Cervantes, a Berceo, al Dante, a García Lorca, a Umberto Eco, al «Che» Guevara o a Dolores Ibárruri, sin olvidarse de los Evangelios, de García Márquez o de Millán Astray. La creación, así, se va construyendo sobre un tejido histórico y cultural, distorsionado, pero muy afectivo y nutricio. En la España del XIX, un pueblo inculto y zafio, dominado por el clero y los caciques, pero que sin embargo sabe lo que quiere, y se distancia, y miente, y lucha por su estómago y por su corazón. El amor abrasivo y fulminante de María Espinosa y José Botines –entre otros muchos- inunda de belleza y sentimiento unas páginas que contienen, también, atroces muertes, venganzas horribles, burlas escatológicas –excesivas-, ternuras, amor familiar, degeneraciones poderosas y escenas inolvidables –una, y otra, y otra, sin descanso-, construidas con un pulso envidiable, magistral, con una riqueza idiomática asombrosa con un trenzado de vida y sucesos a cual más deslumbrante.

Por el libro corren las prodigiosas curaciones de Jesús Cordero, las fábulas de Eutimio Palazón, el gran estornudo que provoca el nacimiento de Carmen Botines, la figura –intermitente, pero constante- el médico de Artefa, Lucas Toledano, la de Gabriel Porra, el «Che» del libro; la del párroco Ramón Martínez, pecador triste y atormentado; la de Petra Almodóvar, simbólica dominadora, señora del pueblo; la de Ángel Espinosa que, arrebatado por el amor, se casa a punta de navaja… y un brillante etcétera que no tiene fin hasta que se acaba el libro.

Este universo literario, autónomo y personalísimo, contiene frutos muy suculentos, que no se pueden degustar con una sola lectura, por atenta que ésta sea. La novela de Talens exige ser leída una y otra vez, a la búsqueda de los variados sentidos, de las claves y de los resortes múltiples que existen en la compleja trama del libro, imposibles de detectar en una sola cata. Es un tributo que debemos pagar –con mucho gusto- para que nuestro tránsito por esta obra de arte (que mucho dará que hablar, creo yo) sea tan provechoso como placentero.


* La edición que cita el artículo se encuentra agotada. Actualmente, La parábola de Carmen la Reina está editada por Tusquets Editores.

 

El Comercio, Gijón, 2 de noviembre de 1992

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