La
rueda del tiempo
por José Giménez Corbatón
MANUEL TALENS
Rueda del tiempo
Tusquets, Barcelona 2001, 179 páginas
"Siempre he creído que existir -o subsistir- consiste en un
flujo encadenado de episodios banales que, de vez en cuando y como
para evitar el tedio, se ven conmovidos por un hecho fortuito capaz de
cambiar el rumbo de un destino", aduce el autor de Rueda del
tiempo, definiendo sí una de las columnas vertebrales de un libro
que confirma la calidad de Manuel Talens.
En efecto, no estamos ante el torrente narrativo tumultuoso,
barroco y desopilante de La parábola de Carmen la Reina, una
de las novelas más importantes, a mi juicio, de la narrativa de las
dos últimas décadas; ni frente a los episodios desgarrados y crueles
que poblaban Venganzas, pues metían un dedo certero en la
llaga de la guerra civil y sus secuelas; ni se vierte la efusión
imaginativa, a medio camino entre la ternura y la acrimonia, la
ironía y el esperpento, que ponía en solfa ciertas constantes de ese
mundo nuestro tan ibérico, oscilante entre la religión y la
anarquía, los tabúes y el sexo: me refiero a Hijas de Eva.
Talens, en estos nuevos relatos, indaga en esos instantes
privilegiados que dotan cualquier existencia de sentido, y muchos de
ellos están ligados a la muerte o a los cruces inesperados que
propicia el azar (o el destino).
Para ello, el autor se sirve de una escritura directa: su esmerada
elaboración parece tener como finalidad hacerla clara e inteligible,
sin menosprecio de la belleza. Es quizá la prosa más serena que haya
pergeñado nunca el autor granadino. La estructura de los relatos,
además, no deja lugar a fisuras: es el vehículo perfecto para la
idea que pretenden comunicar. Hay cuentos que nos estremecen
("Sangría" o "La soledad"); otros, cargados de
poesía y de emoción ("María" o "El hoyuelo");
ejercicios de estilo al servicio de una visión poco halagüeña del
ser humano ("Cazador"); o agudas crónicas del franquismo
("Fin de viaje"). En este último, el lector disfruta con
personajes o lugares que conoce de libros anteriores. En todo el
conjunto Talens pone su arte de escritor al servicio del ser humano,
de sus angustias y de sus soledades, de su lucha por la dignidad. Al
servicio de la rueda del tiempo en cuyo centro gravitan nuestras
vidas.
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