Sobrevivir
sin ser notado
por Jordi Gracia
MANUEL TALENS
Rueda del tiempo
Tusquets, Barcelona 2001
Los libros de relatos se unifican a veces por hilos secretos. En
apariencia, el hilo secreto de este libro con 16 relatos (entre la
página y las 50 páginas) es la guerra civil y el drama de la
posguerra. Pero me parece que el auténtico hilo que ata los relatos
de Rueda del tiempo es la persistencia viva del tiempo antiguo
en el presente, su emergencia imprevista, su traumática manera de
estar sin estar, se sobrevivir sin ser notado. La obra trata de la
experiencia del tiempo pasado como presente que late en los objetos
animados y en los inanimados: el tiempo lo ponemos nosotros, como casi
todo lo demás, incluido el pasado.
De eso tratan esos relatos y lo hacen muy medidamente,
con austeridad narrativa y estilística, como de costumbre privada, esa
mala costumbre que es contar cosas del pasado para sabernos mejor en el
presente, como si fuese un hábito que ha ido adquiriéndose sin darnos
cuenta. Contar las historias de los otros porque son historias que hoy
explican cómo son esos otros y cómo somos nosotros mismos. Uno de los
mejores cuentos explica por qué hay lugares íntimos de las casas que
resuenan en la conciencia al pasar (Presencia del abuelo); otro,
conmovedor, deletrea el origen de una vocación pedagógica detrás de un
juego (El mapa de Peters), y el mejor y más extenso daña en los
ojos porque se cruzan en él la traición y la venganza, y el amor, la
enfermedad y la muerte, porque todo él es una protesta que se apiada
contra un tiempo histórico hecho de dolor privado y colectivo (Fin de
viaje).
El exergo que ha puesto Manuel Talens al libro viene de
Jorge Luis Borges, y abreviado dice: "Los hechos memorables
prescinden de frases memorables". Sí, para eso justamente está la
literatura, para hacer decir a la vida y la historia lo que ellas solas no
saben.
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