La
vida como derrota
Pedro M. Domene
Manuel Talens, Rueda del tiempo
Tusquets, Barcelona 2001
Manuel Talens (Granada, 1948) se empeña en otorgarle justicia histórica a los personajes
de sus obras y en esta nueva colección de cuentos, Rueda del tiempo (2001),
su propósito se extiende mucho más allá y, a la posibilidad de otorgarles dignidad a
sus vidas, se une la prerrogativa de permitirles el protagonismo de toda una serie de
perdedores que, sin la indulgencia del escritor, nunca hubieran podido salir del
anonimato. La suya la del escritor, claro está- es por consiguiente una moral
solidaria, compartida, de sano compromiso como se presupone en la buena literatura, con el
evidente ejemplo de una profunda reflexión sobre el sentido de la existencia, con sus
miserias y sus grandezas, como se desprende de muchos de estos relatos.
Autor de dos novelas que se reparten en el espacio geográfico vivido en los últimos
años por el narrador, la Alpujarra granadina de La parábola de Carmen la
Reina (1992) y la Valencia rural de Hijas de Eva (1997), ha publicado,
además, una colección de relatos anterior, Venganzas (1994). Los dieciséis
cuentos que componen esta Rueda del tiempo, en palabras del propio autor,
sólo se justifican porque nuestras vidas se convierten, pese a nuestros esfuerzos, en ese
camino sin recompensa posible que recorremos todos y que, además, se circunscribe a toda
una serie de episodios, monótonos en la mayoría de los caos, y tan insustanciales que
pocas veces se ven alterados por algún hecho porque siempre vuelven a esa dinámica donde
nunca parece pasar nada. Une a estas historias y a sus protagonistas una vida desesperada,
abocada al más absoluto silencio, pero todas tienen su importancia porque
individualmente, también, reflejan ese espacio reservado que nos otorga la memoria y
esto, aún hoy día, no deja de ser importante. La variedad ensayada por Talens es tal que
muestra, en estas piezas, ese tipo de relato que se denomina o califica como
«microrrelato», a caballo entre un epigrama y un cuento con todos sus elementos, pero en
el que predomina, de forma magistral, el empleo de la paradoja, la ironía, la sátira o
el humor, para llegar a un final tan sorpresivo como ingenioso, además de un registro
lingüístico tan rico como sutil. En Odisea, Art is a gun,
La lucha interminable y Epitafio para caminantes, alguno de apenas
ocho líneas, sintetiza la elementalidad del género del que aún queda mucho por hablar.
Los aspectos dolorosos, los oscuros de la realidad de Talens quedan explícitamente
representados en algunos de los mejores relatos de la colección, por ejemplo, en
María, en Virtudes Pestaña se encuentra sola,
Sangría, en Destinos cruzados y, sobre todo, en Fin de
viaje, en los que el impulso fatídico de nuestra existencia señorea por estos
episodios. Muchas de estas historias presentan, en suma, los desencuentros vividos entre
sus personajes, algunos anclados en la tradición y marcados por el paso del tiempo, pero
estas vicisitudes, como otras que se exponen en el libro: la dignidad, la paradoja del
amor o el orgullo, no impiden la verosimilitud en todos y cada uno de los comportamientos
de los seres protagonistas de estos relatos, cuyo ejemplo final viene dado por esa máxima
que afirma que nada resulta inocente o fruto, en definitiva, del azar.
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Ideal, Granada, sábado
1 de diciembre de 2001 |
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