El
poder de la narración
por Antonio Garrido
Manuel Talens, Rueda del tiempo
Tusquets, Barcelona 2001
Los relatos que forman este volumen del granadino Manuel Talens (Rueda
del tiempo, Tusquets, Barcelona, 2001), tienen varios elementos
compartidos; pero, sobre todo, creo que la fuerza narrativa es su
denominador común. Son relatos directos, de estructura sencilla; son
relatos que llegan al lector de forma inmediata y lo enganchan hasta
que se terminan. En otro lugar ya he escrito que la capacidad de coger
al receptor y no soltarlo es un rasgo de calidad muy importante a la
hora de analizar un libro. Las historias contenidas en éste, de
extensión variable, son momentos de singularización, a los que se
refiere el autor en el "Epílogo al lector".
La materia narrativa que el autor crea y transmite es una
objetivación de hechos que selecciona en un universo potencial de
extensión muy amplia.
El acierto del narrador está en reducir la muestra a aquellos
ejemplos que más le interesan y, lo más difícil, en darles forma de
texto. La singularización, cuya fase previa no conoce el lector,
focaliza en una parte de los mundos posibles y potencia todos los
recursos comunicativos.
"María" es una vuelta al espacio de la felicidad: una
felicidad fugacísima, un instante, una visión, enmarcada en la
Guerra Civil. Un brigadista que se queda en el maquis regresa a la
casa en la que conoció a una muchacha.
La Guerra Civil, de forma directa o indirecta, planea sobre las
historias. En "Virtudes Pestaña se encuentra sola" la
referencia cronológica está en la última línea y la afirmación
tan sencilla con la que acaba el cuento abre un mundo de posibilidades
que no conoceremos nunca pero que podemos entrever.
El viejo torero de la pata de palo es el protagonista de una
historia o de una calumnia, según se mire. El motor de la acción es
Manolete y el recurso del brutal asesinato en la plaza de toros de
Badajoz de cientos de prisioneros republicanos.
"El perdedor", título denotativo donde los haya, es un
comunista idealista y convencido que se mantiene incólume en sus
convicciones a pesar de todo; parece como si en la narrativa actual se
hubiera puesto de moda buscar personajes de épica indudable y que
son, a la vez, víctimas de la Dictadura.
La expulsión de los sefarditas es un tema que se concreta en el
personaje de Miqueas Rofe de "Rueda del tiempo". La
fijación de todo un linaje por volver al pueblo original del que
fueron expulsados por los Reyes Católicos es otro acto de amor
definitivo que se mantiene de generación en generación.
Ese sentido humanísimo alcanza un alto nivel estético en "La
soledad"; lo hace por medio de una excelente objetivación. El
médico Alfonso Alcañiz está en uno de tantos ambulatorios de la
Seguridad Social, en los que se atiende a los enfermos unos minutos.
Araceli es una enferma más: sola, retraída, tímida ante la ciencia,
ante el conocimiento que se atribuye al doctor.
"Cazador" es un relato excelente. El canto a la vida de
la familia; el amor al hijo de cinco meses es el contrapunto para una
acción de la que se dan levísimas pistas que llevan a la tragedia.
En el relato corto es posible la doble vuelta de tuerca y aquí se da.
Es un perdedor, un drogata el que, sin saberlo, ejecuta una literaria
forma de "justicia" arbitraria pero efectiva. En este relato
los planos y los ritmos están perfectamente medidos.
"Fin de viaje" es el relato más extenso. Es la historia
de una venganza y de un fracaso.
El destino como irremediable, como algo escrito en las estrellas,
es el motor de una melancólica vuelta a Granada para acabar con lo
que se tenía que haber hecho hacía mucho tiempo. Es un relato que
refleja el fracaso de todos, el desgarro de la posguerra, la grisura
del paisaje; de nuevo el amor es lo único que justifica, que da
sentido.
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